jueves 16 de julio de 2009

Madrid 2016 o “Stolz wie ein Spanier”.

"Stolz wie ein Spanier"

Esta popular expresión alemana significa “Orgulloso como un español”. Sí, desde luego no se puede negar que por aquí los tenemos bien puestos. Un ejemplo: organizar unas olimpiadas en plena crisis económica mundial ¡Con un par!

A Barcelona le salió bien la jugada en su momento. Además fue un evento que España necesitaba a toda costa para reafirmar su presencia en el mundo y dar la puntilla definitiva al complejo de inferioridad producto de su complicado pasado político.

Y por si hubiese quedado alguna duda respecto al poderío español del 92, todo esto se aderezó con una exposición universal con mucho salero sevillano. La celebración de ambos eventos marcó un punto de inflexión en lo que respecta a la visibilidad de España en el mundo. Vale, luego las pasamos putas con la crisis que se nos vino encima, pero hubo un gran retorno de la inversión a largo plazo. Algo similar ocurrió con Pekín: buscaban la aprobación del resto del mundo y lo consiguieron a través de unos juegos olímpicos. También tuvo lugar un proceso parecido con el mundial 82 de fútbol: un evento deportivo de grandes dimensiones ofreció a España la oportunidad de que el resto del mundo fijase sus ojos en el país después de un turbulento pasado político. Era una oportunidad para que el mundo aceptara a España y le mostrara su apoyo.

Ahora la historia se repite, pero en plena crisis. En esta ocasión no hay exposición universal, pero esta vez también disponemos de un agujero económico igual de poderoso: el empeño del Gobierno en que los contribuyentes financiemos indirectamente, a través de las operadoras, el ente público RTVE, debido a la eliminación de la publicidad de sus pantallas. Y por supuesto no hay que obviar el pequeño detalle de la mayor crisis económica global en la que estamos inmersos. Pero como hemos dicho anteriormente: ¡somos valientes!

En lo que respecta a las olimpiadas: ignoro la razón que necesita España para volver a captar la atención del mundo mediante unas olimpiadas. No encuentro una razón profundamente social para ello, aunque sí entiendo las ansias de protagonismo del primer edil madrileño.

Estratégicamente pudo haber resultado adecuado presentar la candidatura Madrid 2012, pero dudo del acierto de presentar una candidatura para el año 2016: las Olimpiadas del 2012 se celebrarán en Londres, y Madrid pretende volver a celebrar, 4 años después, unos Juegos de nuevo en Europa. La última vez que se celebraron dos juegos olímpicos consecutivamente en el mismo continente fue en 1948 (Londres) y 1952 (Helsinki). Hace 57 años. ¿No hay un exceso de optimismo cuando pensamos que es perfectamente normal celebrar dos olimpiadas seguidas en el mismo continente? Y digo yo… ¿No podríamos haber esperado a la candidatura de 2020 para presentarnos y así evitar todo el gasto de la candidatura 2016?

Por otra parte, uno de los candidatos es Chicago, nada menos que el pueblo de Barack Obama ¿Qué más podría decir? ¿Se sentirán presionados los representantes del COI? Aunque algo me dice que el sentido común de tan admirado líder hará que prefiera que pase de largo el cáliz con la llama olímpica hacia otra dirección en espera de la recuperación económica de su país. Los ciudadanos americanos, a pesar de lo que algunos nos quieren hacer creer, no son tontos y saben que los juegos olímpicos los pagan los bolsillos de los contribuyentes. Y ellos también sufren en sus carnes, al igual que nosotros, la crisis económica mundial.

Por otra parte, Brasil necesita que el mundo le dedique un guiño de aprobación. El mismo guiño que tanto España como Barcelona recibieron por parte de la FIFA y del COI en su momento. Además, Rio de Janeiro está en otro continente, a miles de kilómetros de Londres, y, para más inri, jamás se han celebrado unas Olimpiadas en el Cono Sur. Tampoco hay que olvidar que Lula da Silva es una figura carismática muy querida en todo el mundo ¿Comparable con Ruiz Gallardón? Comparen, comparen…

Y en el otro extremo del mundo está Tokio, también muy lejos de Londres ¡Y los japoneses son capaces de cualquier cosa!

Luego está el manido tema del retorno de la inversión. Algunas olimpiadas han sido rentables, otras no. Eso depende de los gestores, pero aquí tenemos muy buenos gestores ¿verdad?

A pesar de todo, aquí todos damos por seguro que seremos olímpicos ¿Por qué? ¡Porque somos españoles y los tenemos muy bien puestos! Nunca nos ha importado mear contra el viento, porque nuestro chorro es más fuerte! Somos “Stolz wie ein Spanier”

Lo que no sé es a quién se le quedará más cara de gilipollas ¿A Gallardón si pierde Madrid las olimpiadas o a mí si gana?

Y que conste que me hace mucha ilusión que las Olimpiadas del 2016 se celebren en Madrid, pero mis dichosos genes alemanes me empujan al raciocinio, y por mucho que lo intente no me salen las cuentas.