miércoles 18 de marzo de 2009

El concepto relaciones públicas: el despiste de un traductor chapucero

Te juro que un día de estos te cuento para lo que sirve Twitter (que a pesar de lo que diga la gente, sirve para bastantes cosas, muchas más de las que en ocasiones me siento tentado a no compartir), pero es que habiendo tantos temas apasionantes en la génesis de las relaciones públicas prefiero seguir empezando por el principio.

¿Qué es eso de “Relaciones Públicas”? ¿A quién se le ocurrió tan funesta traducción al español de tan acertado término anglosajón? Relaciones públicas son aquellas que entiendo se producen públicamente, a la vista de la audiencia.

Querid@ amig@, si has trabajado en este sector sabrás que muchas de las relaciones que se desarrollan en el seno de esta disciplina son bastante menos públicas de lo que mucha gente se piensa. No olvidemos que dentro de las public relations (prefiero utilizar momentáneamente este término) se encuadran actividades internas de las organizaciones: prevención y gestión de crisis, lobbying, planificación estratégica de comunicación en casos de downsizing y EREs, comunicación interna dividida por niveles jerárquicos, etc., actividades todas ellas que requieren establecer estrategias y tácticas de comunicación íntimamente ligadas al desarrollo de determinados tipos de relaciones.

Por tanto, cabe inferir que muchas de las relaciones que se desarrollan en el marco de la profesión de las public relations y/o comunicación jamás salen a la luz pública. Así que ¿Por qué se denomina la palabra “públicas” para definir unas relaciones que en una gran parte de los casos nada tienen que ver con dicho adjetivo?

El cenutrio que en su momento tradujo el término anglosajón “public relations” a nuestra lengua dio por sentado que la palabra “public” era un adjetivo que definía la naturaleza de dichas relaciones y eso ha colado durante décadas y todos lo hemos aceptado sin rechistar ni ponerlo en duda. Esto me recuerda una leyenda urbana que decía que la RAE aprobó el uso de la palabra setiembre (sin “p”) porque el banco de España imprimió un billete de 10.000 pesetas en el que hubo una errata, por la que dicho mes se había escrito por error sin “p”. Y claro, resultaba más fácil y más barato convencer a la RAE para que aprobase el término huérfano de “p” que llevar a cabo una campaña de recogida de billetes de 10.000 pesetas (Santa Rita Rita…) y volver a imprimir los billetes con “p”. La conclusión de esta leyenda urbana es que el pesado mecanismo de la RAE tuvo que ponerse en marcha para arreglar el despiste de un diseñador/impresor chapucero.

Pues bien, por lo que se ve el que a partir de ahora denominaremos como “El Traductor Chapucero de las Relaciones Públicas” (ETCRP) no tuvo ningún afán por efectuar una segunda lectura más profunda de su trabajo, y por lo que se ve era un tenaz defensor del mantenimiento de la paridad en la traducción del número de vocablos destinados a definir una profesión poco conocida en aquella época. “Más de dos palabras es un estipendio excesivo” debía discurrir. “Si la Pérfida Albión se conforma con dos palabras nosotros no vamos a ser ni más ni menos que ellos” debió justificarse nuestro querido ETCRP, dejándose preposiciones y artículos por el camino, cual niño que al tratar de volver a reconstruir la radio que previamente había desmontado le sobran pequeños tornillos sin importancia.

Vamos abreviando, que esto se me está escapando de las manos: si echamos un vistazo a la definición anglosajona de la profesión de public relations veremos que se define de la siguiente manera, aceptada universalmente por los grandes teóricos de la profesión:

Public relations (PR) is the practice of managing the flow of information between an organization and its publics.

Y esto también lo dice la Wikipedia, que ¿nunca miente?

Es decir: Public relations es la práctica que gestiona (o dirige) el flujo de la información entre una organización y sus públicos.

Bien, fantástico ¿Pero en qué momento se habla aquí sobre la naturaleza pública o no de dichos flujos de información que generan las relaciones…? ¿Dónde…? Querido ETCPR ¿Podrías aclarármelo?

Por ello yo prefiero que el término que defina mi profesión sea realista y respete la definición original de la profesión, a pesar de resultar extrañamente extenso:

“Relaciones con los públicos”

Se ajusta perfectamente a una traducción desde el inglés ¿verdad?

Además, el término utilizado por los hispanoparlantes americanos define la figura del comunicador o de relaciones públicas como “relacionista”

En toda mi carrera sólo he hablado con una persona que coincidía absolutamente con mi teoría y de hecho muchos de mis compañeros de profesión a quienes he expuesto la aquí recogida diatriba terminológica me observaban atónitos cuando terminaba de exponer mi punto de vista. No obstante esta actitud de mis compañeros no es de extrañar, porque en ocasiones emano teorías tan absurdas como que si a Jesucristo lo hubiesen acribillado a balazos en vez de clavarlo en la cruz, hoy en día el símbolo del cristianismo sería un Mágnum del 45.

En fin, una curiosa historia: un error de comunicación en el corazón de lo más sagrado de la profesión de los que nos dedicamos a comunicar. ¡Que bonito es ser imperfecto! Como la propia esencia del Ser Humano. Pero ¡qué coño! me gusta ser original y siempre he sido así. ¿Quién puede vanagloriarse de trabajar en una profesión que se define no sólo con dos palabras, sino con cuatro? ¡Para chulos nosotros, aunque no sepamos ni cómo se llama nuestra profesión!

Otro día podremos divertirnos con usos de la palabra relaciones públicas. Por ejemplo “se busca persona con dotes de relaciones públicas”. Señores, para llegar a este punto hay que cursar estudios superiores, al igual que los abogados y los biólogos. Y pensándolo bien: yo nunca he visto anuncios de empleo en los que se soliciten empleados con “dotes de abogado” o “dotes de biólogo” ¿Ves como nuestra profesión es la que da más juego a nivel terminológico?

Gracias por aguantar el tostón,

El Relacionista

4 comentarios:

Ignasi dijo...

Lo has interpretado perfectamente y con coherencia. Y digo interpretado porque lo que has hecho es interpretar el concepto y no traducirlo. Por eso cuando a uno le entregan un documento a traducir/interpretar, como profesional lo que debe hacer es interpretar las ideas y conceptos y acercarlas al concepto que más próximo se encuentre dentro de esa nueva lengua o cultura. Felicidades!!

Para finalizar y si sirve de algo las iniciales rr.pp. se usan incorrectamente. Estamos hablando de una profesion que se llama relaciones públicas, al igual que los médicos, biólogos, dentistas o abogados. Por lo que por favor suplico a las universidades y a las publicaciones del sector, y a los profesionales en cuestión que dejen de utilizar de una vez por todas las iniciales. Así, sí que conseguiremos diginificar nuestra profesion, las relaciones públicas.

El activista de las relaciones públicas

Mamá dijo...

Grande! Grande! Grande! (como tú, jajajaja, ;-)
Me ha encantado! me parece muy interesante bajar hasta las profundidades de la definición del nombre de nuestra profesión para empezar a hablar de ella. Vamos a poner orden en nuestra casa y luego nos ponemos a teorizar sobre otras cuestiones.

Y lo de Mágnun del 45, lo compro... puedo citarte por ahí???

Begoña

Isabel dijo...

Muy bueno, Stephan :) Yo siempre digo que me dedico (porque me apasiona) a la comunicación corporativa. Y ya he conseguido que mis padres entiendan lo que hago, así que me doy con un canto en los dientes.

Iker dijo...

Entro tarde Stephan, pero 100% de acuerdo contigo. Cuando me comentaron la posibilidad de hacer una presentación en público de mi trabajo estuve dándole vueltas a una idea, la de presentarme en la sala de conferencias disfrazado de portero de discoteca. Al final no lo hice pero... hubiera estado mejor.
En cuanto a la magnum, ja, ja, me sumo a la teoría. No nos olvidemos de que estamos hablando de la empresa que mejor se ha relacionado con sus públicos (a veces de forma pública, la mayoría sin público) en los últimos 2.000 años. .

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