Sííííí, ya lo sééééée. No me he forrado a aguardiente: la ganadora de Eurovisión ha sido Lena, esa teenager alemana traviesilla, frivolona y suavemente tatuadilla que, como muy bien indicaba el inefable Uribarri, canta ante decenas de millones de personas con el mismo desparpajo como si lo estuviese haciendo delante de la escueta audiencia achispada de un karaoke. Pero yo creo que, en el fondo, quien ha ganado es la Generación YouTube. Déjame que lo explique.
¿Cómo es posible que esta estudiante de biología haya triunfado tan arrasadoramente? Lo reconozco: la cancioncilla tenía su ritmillo pegadizo, pero por lo demás todo estaba en su contra:
1) La criatura desafinaba que daba gusto y hasta parecía que, a pesar del presunto desparpajo, la voz se veía afectada por grandes dosis de nerviosismo.
2) La coreografía era inexistente y la gestualidad resultaba patética en ocasiones.
3) Daba la impresión que el vestuario fue un capricho de última hora de Lena en el Zara de Oslo.
4) Recursos escenográfico inexistentes
Entonces ¿qué le ha hecho ganar a esta chica? Ni más ni menos que la representación perfecta de lo que podríamos denominar como "generación YouTube": la chica es como la vida misma, la vida real, como esos vídeos chorras (o no) tan virales -sin que nadie pueda explicar el porqué de esa viralidad- alojados en la plataforma de vídeo de Google: pueden ser cutres, mal grabados, estúpidos, pero son como la vida misma: frescos, divertidos e intrascendentes, pero sobre todo VIVOS. Si realmente llegan al corazón pueden alcanzar millones de visionados y da igual la temática: gemelas cantarinas (3 millones), percusionistas pintureros (5 millones), abuelitos pianistas (7 millones), o bebés risueños (120 millones). Eurovisión ha sido la prueba de que las pequeñas alegrías de la vida por fin pueden comenzar a tener peso en los grandes eventos internacionales. Esta Lena es como un Kitkat en el mundo de la canción. Lena destila vida que parece verdadera.
Esta filosofía Youtubera, combinada con el hecho de la gran influencia del sistema de votos por sms, principalmente usado por usuarios jóvenes de la "generación YouTube" (yo tengo 41 años y no conozco a nadie de mi edad dispuesto a gastar dinero en participar en un sistema de votación semejante) ha hecho que la desinhibida y fresca teutona se alzase con un triunfo de dimensiones continentales.
Pero esta no es la única tendencia de vuelta "a lo natural". Otro claro ejemplo es el sector de las películas pornográficas: hace ya años que se pasó de un formato técnico más bien tradicional (en lo que respecta al uso de cámaras y edición) a un estilo más casero, de cámara en mano. Triunfa lo que más se parece a la improvisación, a un acontecimiento casero. Gusta más lo que se parece a una aparente realidad y se huye de lo que emana a tufo películero o a un evento muy organizado. Y lo de Lena no parecía muy organizado ¿verdad? Daba la impresión que hubiese fallado la representante oficial y que la delegación alemana le hubiese largado el micrófono a una simpática azafata y le hubiese dicho "ala, maja, te toca cantar a tí".
De hecho, al final de la gala, una vez cantada por segunda vez la canción ganadora, Lena empezó a lanzar a voz en grito la siguiente consigna: "Ihr seid verrückt!" " Ihr seid alle verrückt!" ("¡Estáis locos!" "¡Estáis todos locos!"). A mí me sonó como algo parecido a "Hemos hecho esta chorrada en casa en 5 minutos, os engaño con ella para participar en el festival, os la creéis, os mola y encima voy y gano ¡Esto no tiene ni pies ni cabeza!"
Felicidades Lena, porque no sólo has triunfado tú, sino que has hecho triunfar a toda la Generación YouTube ¡Qué huevos le echaste!
Pues resulta que todo este post se me ocurrió incluso antes de finalizar la votación, cuando Lena ya era matemáticamente campeona de Eurovisión. Y me sorpredí gratamente pocos minutos después cuando comprobé que yo no era el único que pensaba lo mismo. ¡Mi insigne compañero en los medios sociales Iván Pino opinaba igual que yo y dejó constancia de ello en Twitter!. Iván, no hay duda que nuestra corrupción mental 2.0 apunta en la misma dirección ;)
Que aprenda España, que en Eurovisión sólo funciona bajo el lema de "vamos a copiar lo que triunfó el año anterior: ganan unos tipos con pinta rara pues enviamos a Chikilicuatre, gana una buenorra pues enviamos a Soraya, gana un guapito pues nosotros enviamos a otro guapito". España no sabe estar al tanto del pulso social. Alemania sí.
Y cómo no: felicidades a Daniel Diges, que lo hizo extraordinariamente bien. Cantó de forma sensacional y ni se inmutó a pesar de las tocapeloteces de otro ¿ilustre? español acostumbrado a los grandes eventos internacionales.
Conclusión para los aspirantes a vejestorios que no quieren serlo: si quieres entender a tus hijos y/o nietos... ¡dale caña al Youtube, my friend y no te escandalices!
Conclusión para todos aquellos que quieren triunfar: déjate de los grandes montajes y de aparatologías complejas. Trata de entender cómo funcionan los flujos sociales y vete al grano. Prescinde de los adornos. Impresiónales tú, que no lo haga tu escenografía.
Por cierto, 3 cositas para terminar:
#urribarrifacts ha sido el principal Trending Topic en Twitter al día siguiente del festival.
Lena se pronuncia tal cual, ni Lina ni nada: Lena ¡Que los alemanes no somos tan raros aunque lo podamos parecer!
¡Se me han olvidado los gatitos encantadores! (no hay nada más viral en el mundo que eso). En www.lolcats.com los tienes todos ;D